¡¡¡Comienza la aventura!!! (miércoles 12 abril 2017)

   Salimos, como solemos hacer y ya es tradición, algo más tarde de lo esperado, casi a las diez, aunque en nuestro descargo tenemos que decir que llevábamos varios años sin poder hacer viajes de varios días, por lo que estábamos algo oxidados.
   Fue una buena idea salir el miércoles. No hubo atasco de ningún tipo, y tampoco nos morimos de calor. Paramos tres veces porque mi vejiga así lo quiso, aunque también es cierto que los nervios por si como conductor <<Bautista>> estaba a la altura también tuvo algo que ver. Especialmente curiosa me pareció la primera parada, en la que en el kilómetro 103 de la A2 pudimos entrar al baño de la Vía de Servicio sin necesidad de consumir nada.
   El resto del viaje bien, con la banda sonora de la serie <<Vikingos>> de telón de fondo y la voz melodiosa de Patry en ocasiones para introducirnos en el mundo zaragozano a través de la intensa lectura de varios pasajes interesantes de la guía (menos mal que no hubo test final como había amenazado, porque lo hubiera pasado mal, je je, y eso que eran datos guays).
   Y como somos fieles a las tradiciones, nos perdimos a la hora de tomar la salida definitiva. En nuestro descargo hay que decir que las notas tomadas del Google Maps eran confusas, porque nos pedían que tomáramos la salida 311B cuando en realidad era la 314 la correcta, pero bueno, como estamos acostumbrados a perdernos en algún momento (hubiera sido inquietante lo contrario), suspiramos aliviados, pues íbamos a llegar a nuestro destino sin problemas y eso tenía que ser a la fuerza un signo de mal augurio 😃

Una brújula siempre es buena para no perdernos demasiado, je je


   Llegada al hotel, vista de nuestra suit (dejamos videos explicativos, algo oscuros, para que se vea bien), y vuelta al coche para marchar al centro, a la Plaza del Pilar.




   Allí comimos en un buffet italiano (para comprobar, como buenos turistas, la gastronomía de la zona, je je), y luego, tras paso fugaz por la oficina de Turismo, visita a La Seo y a la Basílica del Pilar (sin fotos del interior por estar prohibidas).

Vista de un extremo de la Plaza del Pilar, el contrario a La Seo

Plaza del Pilar desde La Seo. A la derceha, la Basílica

La Seo, esta vez de frente, y el Ayuntamiento a la izquierda

Monumento a Goya, junto a La Seo y la Oficina de Turismo


   Marcha después al hotel, y de nuevo nos perdemos desde el aparcamiento, que es compartido con la estación de tren, por lo que llegamos a la habitación a las siete y cuarto.
   Siesta obligada, bajo un bochorno espectacular, para lo que intentamos poner el termostato de aire acondicionado.
   Nos levantamos una hora después, malísimos, con migraña y mal cuerpo. El calor había subido, y al hablar con centralita, nos dicen que es que no estamos en temporada de verano, y que por lo tanto lo único que se activa es la bomba de calor. Conclusión: 40 grados en la habitación. Lo que habíamos activado era la calefacción. Ventanas que no se pueden abrir e imposibilidad de cambio por otra habitación de iguales características, así que nos resignamos y salimos a dar una vuelta para despejarnos.
   Una señora nos dijo al cruzar en rojo <<Red One>> en alusión a que deberíamos esperar aunque no viniera un coche en kilómetros a la redonda, y se convirtió en uno de los chascarrillos del resto del viaje.

<<En rojo no se cruza>>. Falta la Señora, pero me daba miedo pedirle que posara

   También vimos una miniprocesión en uno de los cruces (adelanto de lo que nos esperaba el Viernes Santo), y parada en un parque de la zona, en cuyo banco reposamos nuestras cabezas doloridas.
   Vuelta al hotel, y parada en la zona de la estación para sacar patatas y galletas en las máquinas para Patry. Como no era nuestro día, se quedaron atascadas, y tuvimos que tirar de ingenio (y de varias monedas), para al final hacer un megapedido y no perder nada de lo que queríamos (y llevarnos una de pipas extra, je je).
   Finalmente, Patry se puso a ver una peli intelectual de Van Damme sobre cómo convencer con argumentos convincentes a los que opinan distinto (somanta de palos, vaya), mientras yo oía la radio y pugnaba por acabar con el dolor de cabeza.
   Cerca de la una, cerramos los ojos, en esa cama de matrimonio que tanto nos gusta en los viajes, con un calor impropio de Zaragoza y que ya no nos gustaba tanto.

   ¡¡¡Hasta mañana!!!

Comentarios

  1. Señor cronista, he de indicar a vuestra merced que ha presentado a la loca del paso de cebra del callejón como un ser delicado y amoroso en vez de como una psicópata gritona con ojos inyectados en sangre. La migraña trastoca su recuerdo. ;) Le quiero, pero que no vaya a enterarse su mujercita.

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