VACACIONES EN GALICIA. 23 de agosto. Peregrinos en Coruña
El día 23 lo afrontamos sin coche. Diana a las ocho y degustación del buffet desayuno en el hotel. Me había propuesto no tomar revuelto, pero no pude resistirme. Se me hizo la boca agua nada más mirarlo y tuve que engullir como el tragaldabas que soy, je je.
Luego pedimos coche de alquiler para el día siguiente, y pasamos el día fuera reconociendo Coruña mientras paseábamos. Estuvo genial. Primero un paseo junto al mar, para desembocar en el mirador de San Carlos en el parque del mismo nombre, donde conocimos la faceta trovadoresca de Chema al interpretar magistralmente el "Romance del grajo majo", de funesto final para el protagonista.
Luego oficina de turismo, e itinerario que comienza en la misma plaza de María Pita, alias Pffffff, por broma interna (pobre mujer). Luego vimos varias iglesias, con especial atención a la de Santiago (aprendimos que si viajáis a Galicia y no sabéis qué nombre tiene alguna iglesia, probad con Santiago y es probable que acertéis).
Comimos para reponer fuerzas, y fuimos después al Castelo de San Antón, junto al mar. Allí comenzamos una constante también en este viaje, los minivideos. Aquí ajuntamos uno para que veáis el desparpajo con el que afrontamos estos momentos vacacionales. Además, vivimos el episodio clave para que Lady Canningham conquistase el corazón de Sir Graham y así los Canningham se hicieran con el control del fuerte (qué ascensión meteórica, del Seminario de Nobles en Madrid a señores de todo un castillo).
Paramos en el hotel para descansar un momento, pero en cuanto Patry se da la vuelta me quedo frito ("lirón-man"). Luego bajamos a la calita que se ve desde el hotel. Casi estamos solos, y por un pequeño espacio de tiempo, lo conseguimos (he aquí la cara de felicidad de Patry, alias <<la Sirena>>, en el contacto con el mar.
Luego visitamos el supermercado gallego por excelencia, Gadis, donde compramos unos enrollados de salmón que comimos de cena y nos deleitó, mientras veíamos nuestra sesión diaria de Viajar. Por cierto, descubrimiento doble en el supermercado, con los yogures sabor kiwi y manzana ¡qué placer!
¡¡¡Hasta mañana!!!
Luego pedimos coche de alquiler para el día siguiente, y pasamos el día fuera reconociendo Coruña mientras paseábamos. Estuvo genial. Primero un paseo junto al mar, para desembocar en el mirador de San Carlos en el parque del mismo nombre, donde conocimos la faceta trovadoresca de Chema al interpretar magistralmente el "Romance del grajo majo", de funesto final para el protagonista.
Luego oficina de turismo, e itinerario que comienza en la misma plaza de María Pita, alias Pffffff, por broma interna (pobre mujer). Luego vimos varias iglesias, con especial atención a la de Santiago (aprendimos que si viajáis a Galicia y no sabéis qué nombre tiene alguna iglesia, probad con Santiago y es probable que acertéis).
Comimos para reponer fuerzas, y fuimos después al Castelo de San Antón, junto al mar. Allí comenzamos una constante también en este viaje, los minivideos. Aquí ajuntamos uno para que veáis el desparpajo con el que afrontamos estos momentos vacacionales. Además, vivimos el episodio clave para que Lady Canningham conquistase el corazón de Sir Graham y así los Canningham se hicieran con el control del fuerte (qué ascensión meteórica, del Seminario de Nobles en Madrid a señores de todo un castillo).
Paramos en el hotel para descansar un momento, pero en cuanto Patry se da la vuelta me quedo frito ("lirón-man"). Luego bajamos a la calita que se ve desde el hotel. Casi estamos solos, y por un pequeño espacio de tiempo, lo conseguimos (he aquí la cara de felicidad de Patry, alias <<la Sirena>>, en el contacto con el mar.
Luego visitamos el supermercado gallego por excelencia, Gadis, donde compramos unos enrollados de salmón que comimos de cena y nos deleitó, mientras veíamos nuestra sesión diaria de Viajar. Por cierto, descubrimiento doble en el supermercado, con los yogures sabor kiwi y manzana ¡qué placer!
¡¡¡Hasta mañana!!!

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