25 de agosto. Viernes. Beatus ille...
Los madrugones nunca vienen bien, sobre todo cuando se trata de vacaciones y de nosotros, je je. ¡Con lo agustito que se está en la cama doble! Sin embargo, la ocasión lo merecía. Seguimos teniendo al grupo de argentinos mayores revoloteando en el comedor, dando alegría y bullicio a un momento nada tranquilo. En esta ocasión, no obstante, logramos revertir la situación, pues la excursión a Pontedeume poco después del amanecer tenía como objetivo visitar un lugar que ya habíamos conocido brevemente en el pasado, y que debía acercarnos a la naturaleza en toda su expresión: Las fragas do Eume. Argentinos, corazón latino (traducido: gritos sin parar) Llegamos sin problemas. Está claro que la tecnología avanza y que con las nuevas aplicaciones móviles los navegadores consiguen milagros, como que el desorientado Chema (nada tiene que envidiar al anticuario de Indiana Jones, jeje), no se pierda en el viaje, y logremos cumplir los horarios....


